Agosto: cometas que elevan nuestras metas

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En la Fundación Niñas de Luz, agosto tiene un significado especial. Cada año realizamos una de nuestras actividades más representativas: un espacio de encuentro familiar, recreación y participación en el que nuestras niñas comparten, crean, se divierten y aprenden. 

En esta ocasión, nuestra jornada fue una oportunidad para construir un espacio de esperanza, solidaridad y reconciliación, brindando apoyo a las niñas, niños y familias damnificadas por el terremoto del 10 de agosto de 2026. 

Una cometa, un mensaje de solidaridad 

Para nosotras, cada cometa que se elevó en el cielo representó un mensaje de acompañamiento para quienes están atravesando una situación de dificultad. Durante la jornada, nuestras niñas elaboraron cartas de apoyo y esperanza dirigidas a otros niños, niñas y familias afectadas por el terremoto en diferentes ciudades del país. 

A través de sus palabras, encontraron una manera de expresar su solidaridad y reconocer que, incluso en momentos difíciles, podemos acompañarnos y construir redes de apoyo. 

La actividad nos permitió trabajar con las niñas valores como la empatía, la solidaridad y la colaboración, mientras compartíamos un espacio diferente junto a sus familias. 

Aprendemos de la dificultad 

Uno de los aprendizajes más importantes de esta experiencia surgió precisamente cuando las cometas no lograban elevarse. 

Utilizamos este momento como una oportunidad de reflexión para hablar sobre los desafíos que encontramos cuando no tenemos un objetivo claro. A veces, las cosas no fluyen o no funcionan como imaginamos. Lo importante es crear un plan, identificar qué necesitamos, pedir ayuda y volver a intentarlo. 

De la misma manera, nuestras niñas pueden encontrar dificultades para alcanzar sus sueños. Lo importante es comprender que una dificultad no significa que una meta sea imposible. Con acompañamiento, perseverancia, planificación y apoyo, es posible encontrar maneras de avanzar hacia nuestras metas. 

La elevación de cometas también nos permitió fortalecer los espacios de integración familiar. Construir, preparar y elevar una cometa requiere colaboración y comunicación, convirtiendo el juego en una oportunidad para compartir tiempo de calidad. 

Cada experiencia significativa se convierte en una oportunidad de aprendizaje. Por eso, nuestras actividades recreativas buscan enseñar mientras nos divertimos y jugamos: queremos que las niñas puedan explorar, participar, expresarse, compartir y descubrir nuevas posibilidades.