Esta Semana Santa, la Fundación Niñas de Luz realizó actividades para las niñas de grado 5° a 11°, quienes vivieron tres días llamativos, jornadas que revelaron el entusiasmo y compromiso que tienen las beneficiarias y sus familias con el aprendizaje dentro de la fundación.
La resiliencia académica: cuando los padres se convierten en aliados estratégicos
El lunes, la cita fue en el Colegio Calasanz para presentar la primera aplicación de las Pruebas Pensar 2026. Estas pruebas académicas van dirigidas a niñas de grados 5° a 11°, permitiendo evaluar y dar seguimiento al proceso académico de cada estudiante y a las metodologías de enseñanza implementadas dentro de la fundación. La jornada fue liderada por el equipo psicosocial.
Las Pruebas Pensar hacen parte de un sistema de evaluación continuo implementado en la fundación para evaluar y avanzar en el desarrollo de las metodologías de enseñanza. Gracias a la aplicación de estas pruebas, contamos con recursos medibles y verificables que nos dan claridad sobre cuáles son los retos y las fortalezas de cada estudiante.
En la fundación buscamos tener resultados reales y verificables que nos impulsen a seguir avanzando en el desarrollo de cada una de las niñas.
De la virtualidad al poder: construyendo fórmulas presidenciales
El martes tuvimos un taller virtual sobre política y democracia en el marco de las elecciones presidenciales en Colombia. Las niñas aprendieron sobre candidaturas presidenciales, fórmulas vicepresidenciales, reglamentos de votación y cómo ejercer adecuadamente y con responsabilidad su derecho al voto.
El ejercicio fue una apertura para el pensamiento crítico. Organizadas en equipos, las participantes consolidaron sus candidaturas de presidenta y vicepresidenta, redactando acuerdos, normas y planes de gobierno. Esta jornada educativa permitió que las niñas entendieran que la política es un diálogo constante y que la construcción de propuestas sólidas es la base legítima para cualquier aspiración al poder.
El valor del voto: cada voz cuenta, una lección de democracia real
El miércoles, nuevamente en el Colegio Calasanz, se vivieron las elecciones presidenciales de la Fundación Niñas de Luz. Las candidatas presentaron su candidatura en un debate electoral, donde defendieron sus posturas, propuestas y programas de gobierno. El debate contó con la participación de todas las niñas, quienes realizaron preguntas y cuestionaron las propuestas expuestas por las candidatas presidenciales.
La seriedad del proceso quedó evidenciada en el conteo final. En un desenlace digno, la victoria se decidió por la diferencia de tan solo un voto. La fórmula ganadora, integrada por Shaira Pulido como presidenta y Karol Mondragón como vicepresidenta, celebró un triunfo que dejó una lección para todas: en una democracia, cada voz cuenta y la indiferencia es el único voto que se pierde.
Para otorgar veracidad y legitimidad al proceso electoral, se utilizaron elementos que reforzaron la identidad ciudadana de las niñas:
- Pasaporte FNL: documento de identidad oficial de la fundación, indispensable para habilitar el sufragio y validar la asistencia de las niñas.
- El voto en blanco: presentado como una opción legítima para aquellas que no se sintieran representadas, garantizando el pleno derecho a la disidencia informada. El pasaporte.
- Sistema digital y sostenible: votación anónima y secreta realizada a través de plataformas digitales, eliminando el uso de papel en un enfoque amigable con el medio ambiente.
- Entrega de certificado de votación: con la entrega de los certificados se garantizó la legitimidad del proceso, reconociendo que al participar activa y conscientemente en la comunidad existen retribuciones favorables. Con este certificado se reciben beneficios que reflejan el ejercicio de una ciudadanía consciente y responsable.
Enfocar la Semana Santa en la democracia y la política con perspectiva de derechos no es un ejercicio escolar; es un acto de conciencia ciudadana. Al centrar la atención en el deber y el derecho al voto, se ha sembrado una semilla de pensamiento crítico. Estas niñas no solo han aprendido a votar; han aprendido que el poder de cambiar su realidad reside en su capacidad de organizarse, proponer y elegir con responsabilidad.

